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Perfumes que huelen a vainilla: del más goloso al más elegante
La vainilla puede oler a postre, a piel cálida o a humo de tabaco. Te contamos sus caras y qué perfumes la llevan en cada estilo.
Decir que un perfume «huele a vainilla» es decir muy poco. La vainilla es una de las notas más usadas de la perfumería, pero no suena igual en un perfume de postre que en un clásico de los años veinte o en uno con hoja de tabaco. Depende de con qué se mezcle y de cuánto protagonismo tenga.
Aquí la ordenamos por estilos, para que encuentres la tuya sin tener que oler veinte frascos.
Qué es la vainilla en un perfume
La vainilla natural sale de la vaina curada de una orquídea tropical. Huele dulce, cremosa y cálida, con un fondo algo ahumado y amaderado. En perfumería se usa la natural y, sobre todo, moléculas como la vainillina, que reproducen su dulzor y duran mucho en la piel.
Casi siempre aparece en el fondo del perfume: es lo que queda horas después de ponértelo. Por eso los perfumes con vainilla suelen ser duraderos y envolventes, y lucen especialmente en otoño e invierno.
Vainilla golosa: para quien quiere oler a postre
Son los perfumes de la familia gourmand: dulces, apetitosos y con mucha presencia.
- La Vie est Belle de Lancôme mezcla vainilla con praliné e iris. Es dulce y alegre, y uno de los perfumes más vendidos de la última década.
- Angel de Mugler fue el pionero del estilo en 1992: caramelo, chocolate y pachulí sobre vainilla. Intenso y sin término medio: se ama o se odia.
- Black Opium de Yves Saint Laurent pone café negro junto a la vainilla. Más nocturno y moderno, con un punto rockero.
Para quién: si te gustan los perfumes que se notan y no te importa que el dulzor mande.
Vainilla elegante: cálida, empolvada y adulta
Aquí la vainilla no huele a pastelería, sino a piel limpia y abrigada.
- Shalimar de Guerlain es el gran clásico: vainilla, iris y bergamota desde 1925. Ahumado, atalcado y muy elegante.
- Grand Soir de Maison Francis Kurkdjian envuelve la vainilla en ámbar y benjuí. Dorado y resinoso, para noches especiales.
- Mon Guerlain la combina con lavanda, lo que la hace más fresca y luminosa.
Para quién: si quieres calidez y sofisticación sin que nadie piense en un bizcocho.
Vainilla con tabaco y humo
El tabaco y la vainilla son una pareja clásica: lo meloso del uno suaviza lo seco del otro.
- Tobacco Vanille de Tom Ford es la referencia del estilo: hoja de tabaco, vainilla, cacao y frutos secos. Opulento y abrigador, de los que duran todo el día.
- Replica Jazz Club de Maison Margiela añade ron y pimienta rosa. Más relajado, evoca un club de jazz con sillones de cuero.
Para quién: si buscas algo cálido para el frío, con carácter y un punto masculino o unisex.
Vainilla fresca: para llevarla todo el año
La vainilla también puede ser ligera si va acompañada de notas frescas.
- Layton de Parfums de Marly abre con manzana, lavanda y bergamota y deja una vainilla especiada de fondo. Muy versátil.
- Le Male de Jean Paul Gaultier la combina con lavanda y menta en un estilo de barbería. Un clásico de los noventa que sigue funcionando.
Para quién: si quieres el confort de la vainilla sin que resulte pesado.
Cómo elegir la tuya
- Si te mareas con perfumes muy dulces, empieza por las vainillas elegantes o frescas.
- Para la oficina, mejor las frescas: duran bien y no invaden.
- Para salir de noche o en invierno, las golosas y las de tabaco brillan de verdad.
- Prueba siempre en la piel, no solo en papel: la vainilla cambia mucho con la temperatura del cuerpo y a las dos horas puede oler muy distinta.
En la ficha de cada perfume tienes su pirámide completa, cuánto suele durar y las tiendas donde encontrarlo.